Con la llegada del buen tiempo y la subida de las temperaturas, los alérgicos manifiestan diversos síntomas que se agravan con la desaparición de las lluvias primaverales. La rino-conjuntivitis o el asma son las enfermedades más comunes, pero hoy en día los tratamientos médicos minimizan en gran medida sus efectos.
¿Qué es la alergia?
La alergia consiste en una reacción exagerada del organismo ante una sustancia que la percibe como un agente nocivo.
El cuerpo humano contiene una serie de componentes, células y proteínas, que se encargan de defenderlo cuando es agredido por agentes extraños. Estos componentes forman el sistema inmunológico.
En ocasiones, los agentes que son considerados dañinos para el organismo, no son peligrosos pero así es como lo percibe el sistema de defensa. El entrar en contacto estos agentes con el organismo se produce una respuesta que produce los síntomas de las alergias.
Como hemos dicho, la rino-conjuntivitis y el asma son las enfermedades más comunes en primavera y el polen es el elemento más importante que produce estos efectos.
¿Qué es el polen?
El polen es una sustancia muy pequeña, más que la punta de un alfiler, que contiene en su interior células espermáticas. Es producido por el aparato reproductor masculino de la flor y su función es transportar las células espermáticas al aparato reproductor femenino para producir la fecundación y dar lugar al fruto.
El polen es reconocido por el cuerpo como una sustancia enemiga a la que hay que destruir, al igual que hace con las bacterias o los virus. Debido a que el polen es llevado a largas distancias, de poco sirve eliminar de una zona una planta.
¿Qué plantas la producen?
En la primavera se producen más reacciones alérgicas debido a que muchas plantas producen polen que es esparcido a la atmósfera.
En España, se estima que alrededor de un 25% padece algún tipo de enfermedad alérgica, según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). De esta cifra, el 15% sufriría alergia al polen. No todas las plantas producen alergia, solo aquellas que se polinizan por el aire. En España, los responsables del mayor número de alergias por polinización son los árboles como el roble, el olmo, el plátano de sombra o el olivo y, en verano, hierbas como la grama dulce (gramíneas) o malezas como el cardo.
Su composición química es el factor clave para determinar si puede causar alergia o no.
¿Cuándo fabrican las plantas el polen?
Una de las características más evidentes de la alergia al polen es su carácter estacional; la gente experimenta los síntomas sólo cuando los granos de polen al que son alérgicos están en el aire. Cada planta tiene un periodo de polinización que es más o menos el mismo de año en año.
Una sola planta puede producir miles de granos de polen que, en la planta, tiene un aspecto de polvo amarillento pero que al dispersarse en el aire, no se ve.
Signos y síntomas de la alergia al polen
Esta enfermedad tiene una fuerte carga genética. Existen una serie de factores hereditarios que condicionan una predisposición a padecerla, aunque la persona tiene que entrar en contacto con la partícula para sufrir la alergia.
Cerca de un 80% de los hijos de padres polínicos tienen tendencia a padecer esta enfermedad. Suele afectar desde la infancia, reincide cada primavera y suele remitir a partir de los 40 años. Los síntomas suelen aparecer en la calle.
Según Alicia Alonso, alergóloga de la Clínica Médico-Quirúrgica Paracelso en Valladolid, los síntomas son:
- Estornudos. Es el más común y suele estar acompañado por una nariz que moquea o tapada.
- Comezón en los ojos, la nariz y la garganta.
- Ojeras alérgicas (círculos oscuros bajo los ojos causados por el flujo sanguíneo restringido cerca de los senos nasales).
- El ‘saludo alérgico’ (en un niño, frotando hacia arriba persistentemente la nariz)
- Ojos llorosos
- La conjuntivitis (inflamación de la membrana que recubre los párpados, con los ojos enrojecidos).
Diagnóstico
Las personas con alergia al polen al principio pueden sospechar que tienen un resfriado de verano, pero luego el resfriado persiste. Si la persistencia dura más de una semana o diez días es importante consultar a un médico.
-Exámenes de la piel: se realiza con un extracto diluido de cada tipo de polen que se sospeche dependiendo del lugar de residencia. Se aplica a modo de punción en el brazo del paciente o en la espalda indolora. Con una reacción positiva aparece una pequeña zona elevada o enrojecida alrededor del punto de prueba.
-Pruebas de sangre: Las pruebas cutáneas no son recomendables en algunos pacientes como las personas con afecciones. Entonces se realiza una prueba de sangre para detectar los niveles de anticuerpos frente a un alérgeno en particular.
Tratamiento
Hay tres enfoques generales para el tratamiento de la alergia al polen: la evitación, la medicación y tratamientos de inmunoterapia. La evitación significa trasladarse a un lugar donde la planta no crezca y donde el polen no está presente en el aire. Pero sólo ofrece un alivio temporal, pues la persona puede desarrollar alergias a otros elementos. También se puede evitar salir por la mañana, pues los niveles de polen son más altos. Además, los acondicionadores de aire y filtros dentro de la casa y coche pueden ser muy útiles.
La medicación eficaz se consigue con los antihistamínicos (disminuye los efectos de la histamina, alivio de estornudos y la picazón en la nariz, la garganta y reducción de inflamación nasal), corticosteroides (mediante aerosoles nasales) y cromoglicato sódico (no sólo combate la histamina sino que actúa para evitarla).
El objetivo de la inmunoterapia es aumentar la tolerancia del paciente al polen. Los extractos diluidos del polen se inyectan bajo la piel, una o dos veces a la semana, aumentando a dosis más grandes que se dan con menor frecuencia hasta lograr la tolerancia del paciente al polen.
Consejos para el alérgico
- Mantener cerradas las ventanas de casa y del coche
- Ejercicio en lugares cerrados
- Evitar salir antes o después de una tormenta o con mucho viento
- El clima marítimo es el mejor; evitar campo o montaña (la concentración de polen es hasta 10 veces más alta).
- Pulverizar agua con frecuencia en casa donde se encuentre el alérgico
- Evitar ambientes con humos, tintes o gasolina, cambios bruscos de temperaturas y corrientes de aire frío.
- Evitar la ingesta de miel, pero ayuda el ‘té rooibos’ porque actúa como antihistamínico suave.
Otras alergias
Existen otros tipos de alergias que se producen en esta misma época como son las alergias a los medicamentos, a los ácaros, a algunos alimentos, a epitelios de animales, al sol o a materiales como el látex. Todos ellos también pueden darse el resto del año.
Conviene decir que si el paciente siente que padece alguna de estas alergias, los médicos aconsejan hacerse unas pruebas donde se podrán diagnosticar con precisión el tipo de alergia que adolece.
En el caso de tratamientos para la piel hay que protegerla a diario nutriéndola con una hidratante y usar una mascarilla cada semana. Los cosméticos con avena y efecto calmante son buenos para las alergias cutáneas.