Miguel Rodríguez Blanco
Ingeniero de Montes. Técnico de ASFOVA
En esta entrevista no hemos querido centrarnos en las propiedades, características y posibilidades del piñón, que son muchas, sino en lo referente a la producción y los problemas con los que se encuentra el sector desde el punto de vista de la materia prima: las piñas. Solamente en ASFOVA (Asociación Forestal de Valladolid) se encuentran unidos ya más de 1.000 propietarios particulares de nuestra provincia que suponen a su vez un espacio de unas 40.000 hectáreas.
Pero además nuestra provincia es líder en la elaboración de los piñones blancos, con una producción que supone el 80% del total mundial, para lo que no sólo se usan piñas procedentes de Valladolid y de España, sino que llegan desde muchos otros países como Portugal o Italia.
El sector de las piñas se encuentra preferentemente con tres problemas: las plagas, los robos y que el consumidor sepa diferenciar los diferentes tipos de piñones que hay en el mercado.
¿Cuál es el problema de plagas, del que se ha hablado últimamente?
Hay que matizar bien las cosas. Existe ahora un nuevo insecto llamado Leptoglossus occidentalis que donde está haciendo mucho daño es en la semilla de otros árboles diferentes a los de aquí, en su zona de origen en Canadá. Ha llegado a Europa, presumiblemente a Italia, quizás a través de algún cargamento de madera, y ya lo tenemos en toda España, desde Barcelona a Huelva, pero no se sabe todavía si las bajas producciones de piñas, como las que está habiendo ahora, se pueden achacar a él.
¿Cuál es el problema?, pues estas otras 2 especies que son nativas de aquí y que llevan toda la vida con nosotros (Pissodes validirostris y Dioryctria mendacella), y estas sí que se pueden cuantificar los daños perfectamente. Se sabe que por ejemplo este año se puede haber dañado entre un 30 y un 40 por ciento del total de la cosecha, porque son fácilmente identificables las piñas, y eso es una barbaridad. Al día de hoy no existe ningún método de control efectivo, a pesar de que para encontrarlo sería más fácil puesto que conocemos muchas cosas de ellos.
Actualmente no se hacen tratamientos, con lo cual no se acaban de controlar las plagas. Aquí tiene que implicarse tanto la administración; los propietarios que somos los dueños de las piñas; y los piñoneros, que son los que al final hacen más negocio con esto.
¿Y que hace falta para que se busquen esos tratamientos?
Las plagas es algo que vive con el pino desde antes que nosotros estuviéramos aquí, y tiene variaciones según los ciclos poblacionales. Últimamente puede que haya sido mayor el problema porque hace más calor, el tiempo de calor se prolonga mucho más, y los insectos cuando antes empezaban ya a esconderse para pasar el invierno, ahora aguantan otros 15 días, y son 15 días más haciendo daño, o con temperaturas buenas para criar lo hacen antes e igualmente hacen daño desde antes.
Controlarlo es muy complicado, cada vez más se prohíben los tratamientos químicos y entonces hay que desarrollar métodos biológicos, y todavía eso no está en desarrollo. Nosotros sabemos que hay otras prioridades, hay otros insectos que están causando quizás daños más importantes porque son capaces de matar un bosque directamente, pero esto tiene bastante importancia y sobre todo mucha en Castilla y León.
Lo que decimos es que la gente que tiene que ponerse al final a investigar sobre que métodos de control a utilizar no somos nosotros, nuestra función es utilizar los métodos que nos indiquen.
Este año se han recuperado en Valladolid 155.000 kilos de piñas robadas, ¿cómo se producen estos robos y cómo se colocan luego en el mercado?
El problema de los robos lo es tanto para el propietario forestal, que es al que representamos nosotros, porque si no ha llegado a un acuerdo con el piñonero, ya no puede llegar al no tener piñas; como para el piñonero, si ya tiene ese acuerdo pero se las quitan antes de que las baje él.
¿Qué problema hay?, pues que la propiedad forestal privada está muy diseminada, son propiedades pequeñas, superficies de 3, 5, 6 hectáreas, y no son superficies muy continuas, entonces hay veces que el propietario no está pendiente, y los que roban saben moverse bien por los pinares. Por eso se producen los robos.
El piñón vale mucho dinero, y es por ese valor por lo que se pagan mucho las piñas en las empresa de transformación, sean robadas o no. Obviamente quien compra esas piñas saben si son robadas porque los papeles están ahí, desde hace unos 4 años hay dos normativas: una de medio ambiente que regula desde la tirada de la piña del árbol hasta que sale del monte, y luego hay otra normativa de agricultura que la complementa y que es desde que sale la piña del monte hasta que se vende al último pastelero, o a la empresa que elabora.
Ahí está el problema, se roban piñas, porque se compran piñas robadas, lo cual es tanto delito como robarlas. Los robos se van haciendo poco a poco, para que se considere hurto, pero son auténticas bandas organizadas. Estos 155.000 kilos, al precio de subasta, habrían sido como mínimo unos 40.000 euros.
“Es importante que a la hora de comprar se sepa distinguir entre un piñón de pino piñonero, y uno chino o pakistaní”
¿Qué importancia tiene el piñón para nuestra provincia?
Para la zona de Pedrajas de San Esteban mucha, ya que una gran parte de su población vive de la piña o del piñón. Hay que tener en cuenta que aquí se elabora el 80 por ciento del piñón blanco, es decir que casi todo el piñón del Mundo sale desde esta zona exportado, elaborado tanto con piñas de la zona y de España, como de otras procedentes de otros países como Portugal, Italia...
Hace falta promocionar los usos del piñón y que sepa la gente que está comprando piñón de Pinus pinea (pino piñonero), y no piñón chino o pakistaní. Hay estudios organolicticos que además demuestran que es mucho más saludable el de Pinus pinae. Esto es algo fundamental y uno de los retos que tiene el sector.
¿Cómo se coloca la piña en el mercado?
Este año hemos empezado a realizar una subasta, que es como tiene que hacerse. Todos los aprovechamientos de los montes, los públicos, siempre se han subastado, ya sean madera o sea por ejemplo en este caso las piñas. De esa manera tú haces una tasación y pones un precio mínimo. Hasta ahora era el piñonero quien ofrecía la cantidad al propietario por sus piñas y el propietario no sabía si era eso realmente lo que valían o no.
El procedimiento es muy sencillo, se publica que se va realizar la subasta, pones los lotes junto a la localización y el precio de salida sobre el que no se puede bajar, se reciben los sobres de cada piñero con las ofertas independiente para cada lote, y llegado el día se abren y se adjudica al que más paga.
Hemos empezado con propietarios grandes y cada uno ha subastado su lote. Hay piñeros que se han llevado los lotes de 2 o 3, y una vez adjudicados van al pinar y bajan las piñas ellos directamente, porque aquí no es que se subaste un camión de piñas, sino que tienen que ir a por ellas, bajarlas y llevárselas.
El año que viene el salto tiene que ser que si tenemos un terreno grande, con varios propietarios diferentes, cada uno por separado no lo va a vender, pero si logramos juntar a todos sí... sería algo parecido a una agrupación puntual, que lo ideal es que luego se registrasen y permaneciera a medio y largo plazo.
En este momento los propietarios pequeños nos preguntan a nosotros y les facilitamos toda la documentación, o los kilos por hectárea que más o menos está dando su zona y lo que pueden pedir por ello. Es tradicional que ellos tengan un piñero de confianza con el que trabajan todos los años.
¿Cuánto se ha subastado este año?
Han sido 776 hectáreas, que traspasado a una estimación en kilos serían entre 90.000 y 100.000.
¿De qué depende la cantidad de producción de cada terreno?
Pues sobre todo depende de que los pinares estén bien abiertos, es decir, que haya relativamente pocos pinos por hectárea, que estén bien soleados, bien separados unos de otros, y así es como se produce más. Muchas veces el propietario, como tienen una superficie pequeña, no recibe muchos ingresos y no cuida el pinar, y como no cuida el pinar no recibe ingresos. Aquí también está la importancia de la agrupación de la que hablaba antes.
La intervención en los montes para conseguir esto hay que hacerlo, aparte de con la correspondiente licencia de aprovechamiento de la Junta de Castilla y León, con el manual de instrucciones del pino piñonero, no se puede cortar igual que por ejemplo un pino de Soria porque son especies diferentes.
¿Cuál es el total de producción de vuestros asociados?
Eso no lo sabemos, es otra de las cosas que tenemos que hacer, intentar registrar la producción que hay cada año, pero es muy difícil porque tienes que estar controlando cuando se baja... y realmente no se controla tanto.