Las comunicaciones son imprescindibles para el funcionamiento de cualquier empresa, independientemente de su tamaño. Al contratar un servicio de telecomunicaciones, cualquier empresario intenta asegurarse la mayor eficiencia, continuidad del servicio, calidad, mayor y mejor cobertura, amplitud de prestaciones y por supuesto una garantía en la privacidad y confidencialidad de sus datos, y… lo ideal es que todo sea por un precio asequible. Las comunicaciones, son un coste indirecto elevado que hay que tratar de rentabilizar y reducir al máximo, pero… ¿cómo saber si el proveedor elegido nos puede asegurar todos estos requerimientos?.
La elección de operador será el resultante de evaluar una serie de factores importantes, no sólo económicos, para identificar la mejor solución para su empresa: calidad, condiciones de pago, servicio, precio… lo que hay que tratar es que haya un perfecto equilibrio entre todos estos elementos.
Es importante delegar las comunicaciones en empresas especializadas, que no tienen por qué ser grandes operadores. Las pequeñas compañías conocen el sector en profundidad y si nuestro volumen no es muy elevado van a ser mejores aliados y nos van a entender mejor, con un tratamiento más cercano.
Estas pymes tecnológicas normalmente suelen llegar a acuerdos con las mayores operadoras nacionales e internacionales, y con su poder de negociación y de compra por volumen, abaratan las inversiones en comunicaciones para los clientes que requieran de sus servicios.
No siempre las soluciones más caras son las mejores, ni las más baratas los menos fiables. En principio, todos los operadores garantizan una alta calidad, aunque… no todos ofrecen el mismo nivel de garantía. Si deseamos un servicio profesional, que nos posibilite hacer negocios, elegir al proveedor adecuado es de vital importancia. Debemos comprobar que las prestaciones sean altamente deseables, y exigir que nos garantice la redundancia (es decir, el funcionamiento incluso aunque alguno de los componentes falle), para luego poder disfrutar de unos óptimos servicios de voz y datos.
Antes de nada, debemos preguntarnos ¿cómo voy a ser de importante para este operador? ¿Seré una Pyme más en su base de datos o seré un cliente importante para él, con nombres y apellidos y al cual va a atender debidamente? ¿La solución que me propone está pensada para empresas como la mía? La mejor apuesta en este sentido, son los pequeños operadores, mucho más accesibles que un gran operador nacional, y en caso de tener algún problema, su implicación en la resolución será total. Las incidencias en el servicio suelen presentarse en el momento más inoportuno y es necesario tener la posibilidad de realizar cualquier consulta o resolución de incidencias en el horario más amplio posible. Debemos exigir una respuesta inmediata, eficiente, especializada y personalizada, y para ello es importante conocer, antes de contratar, esa disponibilidad horaria y las garantías en el tiempo de respuesta.
Nuestro proveedor debe ser capaz de asegurarnos que si se “cae” un enlace, lo restablecerá en un mínimo periodo de tiempo, que no perjudique ni entorpezca nuestra labor empresarial y nos haga perder negocios vitales.
El operador idóneo debe garantizarnos que nunca nos “quedaremos cortos” en telecomunicaciones. Así, en función de cómo varíen nuestras necesidades tecnológicas según los picos de trabajo de nuestra empresa, debemos poder optar por un servicio escalable, amoldable a nuestros requerimientos, en cuanto a tráfico de datos, número de líneas de voz, velocidad contratada, etc.
Gran parte de los operadores de telecomunicaciones, especialmente los grandes, exigen contractualmente unos periodos de permanencia muy restrictivos. Las Pymes, como puede ser la suya, necesitan un servicio que no limite su libertad, y le permita cambiar de proveedor cuando lo considere oportuno. Elija un operador flexible, que le de facilidades y que no le haga ser dependiente de él.
Hemos dejado para el final este factor, ya que probablemente sea el más decisivo a la hora de decantarnos por un proveedor de telecomunicaciones. Dada la gran cantidad de ofertas, bonos, tarifas, descuentos, etc., es imposible que siempre tengamos la mejor oferta. Hay que tener en cuenta que el precio debe ser siempre proporcional al servicio requerido. No se ciegue por elegir el que tenga la mejor tarifa en llamadas… lo que tiene que buscar es el máximo ahorro en el gasto total de telecomunicaciones, y especialmente sobre sus necesidades reales actuales y a corto plazo. Conviene sopesar varias opciones antes de tomar una decisión. Recuerde lo que hemos mencionado anteriormente, no siempre la oferta más barata es la más conveniente, hay que considerar en global todas las ventajas y… eso sí, cuando dos productos reúnan las mismas condiciones elija el más económico.
Hay otros muchos factores a tener en cuenta: prestigio, cercanía, confianza, instalaciones, nivel organizativo y de administración, etc… En definitiva, estamos ante un mercado saturado de ofertas, con multitud de servicios y proveedores, pero debemos elegir un operador que se comprometa a realizar una gestión permanente y global de nuestras telecomunicaciones para sacarles el máximo partido posible. Tómese su tiempo para realizar la elección, ya que ese tiempo invertido, puede rentabilizarlo a medio plazo.