Laura Rivas
Evitar la Traqueobronquitis infecciosa canina, o Tos de las Perreras
Estamos en plena campaña de vacunación frente a la gripe humana, de hecho muchos de los lectores de este periódico ya se habrán vacunado hace unas semanas, para evitar esta enfermedad tan contagiosa. Nuestras mascotas sufren también una enfermedad muy similar a la gripe humana en estos meses fríos: la Traqueobronquitis infecciosa canina.
Generalmente es leve y autolimitada (es decir, se cura sola), pero puede evolucionar a bronconeumonía en cachorros, y a bronquitis crónica en perros adultos o viejos debilitados.
Las razas braquicéfalas (bóxer, bulldog, shi tzu, etc.) debido a su anatomía “chata”, y su sistema respiratorio, tienen mayor riesgo si se contagian.
¿Cómo se contagia?
La actividad social del perro es muy importante para su salud mental y física, pero a la vez el contacto con otros animales puede suponer algún riesgo. Las secreciones nasales, oculares y bucales son la fuente más frecuente de contagio. La tos, estornudos, contacto directo durante el olfateo o en el aire... los gérmenes implicados en esta enfermedad pueden propagarse con facilidad entre nuestras mascotas y su sistema respiratorio (bacterias: Bordetella bronchiséptica, y virus: Parainfluenza tipo 2 son los más frecuentes)
- En el parque.
- En residencias caninas.
- En exposiciones y competiciones.
- En criaderos.
¿Cuáles son los síntomas de la gripe canina?
Tras la exposición a los agentes patógenos, el periodo de incubación varía entre 4 a 9 días dependiendo del germen implicado. Podremos observar:
- Tos seca (más acusada durante el ejercicio o si se ponen nerviosos): suele durar una o dos semanas.
- Mucosidad nasal.
- Intolerancia al ejercicio.
- Arcadas.
- Anorexia y decaimiento y fiebre.
- Neumonía (más frecuente en cachorros)
- Dificultad respiratoria.
Tratamiento
En ningún caso debemos medicar al animal sin haber descartado otras causas, o haber sido explorado por un veterinario. Los cachorros deben ser revisados lo antes posible por el riesgo de sufrir neumonía tras la complicación de la enfermedad. Antibioterapia, antiinflamatorios o mucolíticos suelen ser parte de la terapia utilizada (debe ser prescrita por un profesional)
Consejos
Durante la duración de los síntomas debemos:
- Limitar el ejercicio y momentos de excitación o nerviosismo.
- Cambiar el collar por un arnés, ya que la presión del collar sobre la garganta cuando tire de la correa, provocará más tos y por consiguiente más irritación traqueal.
- Mantener al perro en un ambiente cálido, sin humedad ni corrientes de aire.
- Evitar el contagio de otros animales manteniéndolo separado o aislado hasta que remita.
Nuevos estudios determinan que la bacteria implicada en esta patología puede afectar también a las personas, en cuyo caso no sería raro encontrar a la vez problemas tanto en el perro como en las personas que conviven con él.
¿Cómo puedo evitarla?
Existen 2 tipos de vacunas que evitarán la enfermedad: una de aplicación intranasal, y otra inyectada subcutánea. La vacunación debe realizarse antes del período de mayor riesgo (invierno, estancia en una residencia canina, exposición, etc.).