Las obras de arte suelen estar aseguradas bien en una póliza de seguro específica para ellas, o en una póliza de multirriesgo del lugar donde se encuentra habitualmente ubicada. En ambos casos hay pólizas de esos tipos que contemplan cubrir las contingencias que pudieran producirse en el traslado de la pieza para una exposición, feria o procesión, más específico para obras de arte de significación religiosa. Hay que tener en cuenta que son bienes especialmente sensibles a siniestros cubiertos en las pólizas de seguro, por tanto las tasas que aplican las compañías de seguros para calcular la prima (precio) a pagar son elevadas. La tasa sería un porcentaje que se aplica al valor del objeto a asegurar, cuyo resultado es la prima a la que hay que añadir los impuestos.
Si en el caso que un objeto artístico o de valor especial se hallara asegurado dentro de una póliza multirriesgo o dentro de una póliza específica para el mismo, pero no lo estuviera para el caso de su transporte o exposición en cualquiera de sus expresiones, se podría asegurar mediante una póliza de Transporte de Mercancías, de la cual se dice de forma coloquial e incluso a nivel profesional, ya que es así, que cubre todo lo que no está excluido. Por tanto es una póliza de coberturas amplias e insospechadas, porque aunque las compañías, a través de su experiencia, delimitan perfectamente coberturas y exclusiones, siempre cabe una posibilidad que se escapa a la redacción. Si hay que tener en cuenta, en este tipo de riesgos más, que las pólizas de seguros no cubren todo: Cubren lo que marcan sus garantías, teniendo muy en cuenta sus exclusiones y delimitaciones. Por tanto, hablando en general para todos los riesgos asegurables y en particular para obras de arte y objetos de valor especial, no todo hecho incierto, accidental e imprevisto que se produzca va a estar garantizado en la póliza.
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