Las mascotas ocupan hoy en día un papel muy importante en nuestra sociedad, hasta el punto de estar recibiendo una “terapia” por su parte.
Les alimentamos, cuidamos, mimamos, paseamos etc. En algunos momentos estas obligaciones pueden privarnos de libertad o quitarnos demasiado tiempo y ser el inicio de discusiones familiares: “te toca a ti sacar al perro”, “hace frío”, “no tengo tiempo, paséalo tú”, “yo le cepillé la semana pasada”... o plantearnos si debemos regalarla, o no tener más animales cuando nuestro amigo fallezca. Pero su compañía y la convivencia con ellas nos aporta, sin que muchas veces seamos conscientes de ello, relajación, autoestima, mejora de las relaciones interpersonales...
Su actitud siempre dispuesta a dárnoslo todo a cambio de una simple caricia nos alegrará un día duro de trabajo al llegar a casa, compañía inseparable en momentos dolorosos, etc. son sin darnos cuenta una gran fuente de salud.
Ahora bien, cuando los animales de compañía son utilizados como auténticos terapeutas, los beneficios de salud sobre las personas se multiplican.
Que es la terapia asistida
También conocidas como TEAAC son, de una forma muy breve, terapias dirigidas a personas, en las que se utilizan animales de compañía.
Consisten en la participación de animales de compañía (perros y gatos de momento) en actividades terapéuticas con la finalidad de mejorar su calidad de vida o promover la salud de personas con necesidades especiales, bien por la edad, por discapacidades, o bien por estar privados de la libertad.
El objetivo es la mejora del paciente o destinatario en los campos para los que el programa se ha diseñado, sean físicos, sociales, emocionales o cognitivos. Todo el proceso debe estar evaluado y documentado.
Participan profesionales de diferentes ámbitos: médicos, psicólogos, veterinarios, terapeutas, educadores caninos, psiquiatras, etólogos, etc.
A quien pueden ir dirigidas estas terapias
Cualquier persona de cualquier edad, y en cualquier situación física y emocional, podría beneficiarse de estas terapias, pero especialmente están dirigidas a: ancianos que viven solos o en residencias geriátricas; personas con discapacidad física y/o intelectual; mujeres que han sufrido violencia de género; niños autistas, hiperactivos, en riesgo de exclusión social, etc.; centros penitenciarios; drogodependientes; y soldados de guerra o excombatientes.
Cuales son los beneficios que ofrece
- Reducción de ansiedad, estrés y mejora de la autoestima: La presencia de los animales y la interacción con los pacientes reducen la ansiedad y el estrés, mejoran el estado de ánimo y el carácter, disminuye la sensación de soledad, aumenta la movilidad, y aumenta el desarrollo y la parte emocional en personas con dificultades para expresar sus sentimientos.
Los animales pueden ayudar a las personas con enfermedad mental, o baja autoestima, depresión, etc. Con su compañía pueden conseguir que piensen y hablen de los animales, en vez de focalizarse en sus problemas.
- Mejorar las relaciones con otras personas: La presencia de la mascota en una residencia de ancianos o un centro penitenciario puede ayudar a que los internos se relacionen más activamente con sus compañeros, aumenten la comunicación, conversen sobre el animal e interactúen con ellos. Les mantiene entretenidos con la simple observación de su comportamiento y sus movimientos.
Los animales tienen una manera particular de aceptar a las personas sin calificarlas como hace el ser humano, esto es de gran ayuda en situaciones de exclusión social, personas con complejos y con baja autoestima.
- Mejora del contacto físico: Los niños que no tienen un nivel de contacto físico adecuado, no desarrollan buenas relaciones con otras personas y a menudo fracasan en su crecimiento psicológico. El tacto peludo, cálido y suave de un gato o un perro puede gustar más a los niños que el contacto con una persona, y ser una manera de iniciar el contacto con estas. Existen programas para personas que han sufrido abusos físicos y/o sexuales. Tocar y acariciar al animal para puede suponer el inicio del contacto físico con las personas.
- Motivación al ejercicio: Cuando el destinatario o usuario de la terapia es alguien con problemas de motricidad, se consigue elevar la motivación para la ejecución del ejercicio. En muchas ocasiones la sola presencia del animal produce relajación en las personas.
Que animales se utilizan
En perros la raza utilizada por excelencia es el Labrador y Golden Retriever, pero cada vez más se están utilizando otras razas dependiendo de las necesidades de la terapia y la persona. En el caso de los gatos, las razas utilizadas son más variadas.
En cualquier caso deben ser animales que cumplan estas cualidades: afectuosos y sacrificados con sus dueños; obedientes y atentos; inteligentes, bien adiestrados; tranquilos, hábiles y pacientes; y estar correctamente socializados y entrenados para soportar el contacto físico de personas, olores, ruidos y movimientos, que pudieran sorprenderle o asustarle.
Controles sanitarios
Cualquiera que sea la terapia llevada a cabo, los animales estarán muy controlados sanitariamente. Se deben realizar: revisiones periódicas con el fin de detectar lo antes posible alguna patología, corte de uñas para evitar que arañen, limpieza de oídos y revisión de boca; análisis de heces y orina; desparasitaciones externas frente a pulgas, garrapatas, mosquitos, etc. e internas frente a parásitos intestinales; vacunados correctamente frente a la rabia, leptospirosis, hepatitis infecciosa canina, parvovirosis, moquillo, laringotraqueitis; y análisis de enfermedades infectocontagiosas y zoonóticas (que se contagian a las personas): leptospira, brucela, leishmania, toxoplasma en gatos.
Cuales son algunas de estas terapias
- Niños: Niños sin interés o con dificultades en la lectura enseñan a leer a perros de terapia. De esta forma el niño juega a enseñar a leer al animal, pero realmente lo que hace es leer y asociar la lectura a una actividad divertida.
- Drogodependientes: En centros de drogodependientes, los perros acuden a las sesiones semanales de rehabilitación que tiene el grupo con el psicólogo, para relajar el ambiente y ayudar a que los pacientes se abran más y expresen sus sentimientos.
- Personas adultas: En residencias de personas adultas con discapacidad intelectual, el animal de terapia participa en las actividades del centro dando apoyo físico y emocional a los residentes, ayuda en la estimulación sensorial y en programas de socialización.
- Residencias Geriátricas: Las mascotas se incorporan a las sesiones de gimnasia, fisioterapia, ejercicios para mejorar la memoria y habilidades cognitivas y en los paseos diarios.
- Uso de gafas: Niños que desde muy pequeños necesitan gafas y les acompleja utilizarlas o se niegan a ello juegan con perros que “usan” o “necesitan” gafas. En sesiones cortas, se explica al niño que el animal no ve bien, que necesita gafas, la importancia de su uso etc. y él “convence“ y explica al perro la importancia de llevarlas, comprendiendo que él puede usarlas también porque su amigo las lleva.
- Soldados: Soldados que regresaban a casa de las guerras de Irak y Afganistán con trastorno de estrés postraumático, y lesiones traumáticas de cerebro.
- Centros penitenciarios: Aumenta la autoestima de los reclusos, mejora la relación de los internos con los funcionarios y los terapeutas, mejora su estado de ánimo, les ayuda a expresar sus sentimientos y mejoran sus hábitos de higiene, comida y sueño.
- Abusos: Niños que han sufrido abusos, o en otras situaciones emocionalmente difíciles como el divorcio de los padres, o la muerte de uno de ellos, el perro se convierte en su confidente, el niño le cuenta en un paseo o durante los juegos, qué piensa y cómo se siente.