Fundación para la Investigación y la Formación en Interculturalidad y Educación para el Desarrollo
Jesús Mª Aparicio Gervás. Presidente. Valladolid, 21-4-61
Profesor titular del Departamento de Didáctica de las Ciencias Sociales y Experimentales de la Universidad de Valladolid
Mª Ángeles Delgado Burgos. Villovieco (Palencia), 6-7-53
Profesora del Departamento de Didáctica de las Ciencias Sociales y Experimentales de la Facultad de Educación y Trabajo Social de la Universidad de Valladolid
En estos días de noviembre, y con motivo de la Cumbre Mundial del Microcrédito que se celebra en nuestra Ciudad, se va a hablar mucho en todos los medios de este tema. En concreto se da especial relevancia a las microfinanzas como instrumento para salir de la pobreza para millones de personas en el Mundo. Esta política se desarrolla como una necesidad de dotar de mayores ingresos a los más necesitados, y como una forma de ampliar los derechos, oportunidades y capacidades fundamentales de la población excluida del sistema financiero, que abarca a más de mil millones de personas en el mundo.
Este gran evento tendrá seguro a su vez una gran repercusión mediática, y por lo tanto a nuestros lectores podríamos repetir lo que ya van a escuchar y leer en todos los medios. Por ello hemos preferido reflejar una alternativa a los microcréditos, que defiende la educación sobre la aportación de recursos económicos en formas de créditos, y en la que intervienen profesores de la Universidad de Valladolid.
Es un proyecto compuesto por profesionales cualificados de muchos sectores de actividad. ¿En qué se diferencia vuestra propuesta de la realizada con los microcréditos?
María Ángeles (M). El que les des un crédito no les va a hacer llegar a una pervivencia digna, que es el acceso a todo lo que le permita ejercer de ser humano, con todos los derechos incluidos. Es una forma de lavar la cara a las estadísticas para que salgan acordes a los programas de desarrollo que se tienen. Las reformas tienen que partir de abajo, del ciudadano; si parten de arriba, de los gobiernos, no tienen valor, porque entonces los implicados nunca deciden que entienden ellos por desarrollo, por calidad de vida o por dignidad, no son escuchados. Con lo cual se les impone un sistema de desarrollo que ellos pueden no querer.
Jesús (J). La mayor parte de los países subdesarrollados tienen una enorme riqueza, pero está controlada por personas que se encuentran en el poder, que además invierten ese dinero en los países desarrollados de occidente en vez de redistribuirla entre su pueblo, y nosotros en ocasiones, con ese dinero les damos a sus ciudadanos microcréditos, para que además luego nos revierta a nosotros el beneficio. Paradójico, ¿no?
¿Cómo lo planteáis vosotros?
M. Lo primero es deconstruir el término desarrollo desde el punto de vista económico, y por lo tanto político. Lo segundo es educar a la gente, pero con su cultura, ¿por qué la nuestra va a ser la única válida?, tenemos el término desarrollo vinculado al desarrollo industrial, ¿nada más va a ser válido?
J. Curiosamente esos países ricos en recursos, pero pobres en distribución de esa riqueza, es donde más índice de analfabetismo existe. La solución es la educación, es un valor a largo plazo. Lo que pasa es que no interesa crear una masa crítica ciudadana.
¿Por qué no les damos educación gratuita y desinteresada?, al final el crédito te lo van a tener que pagar.
“Hay que tener en cuenta lo que ellos necesitan, si vamos con nuestras normativas es una imposición, una neocolonización a través de la educación”
¿A qué tipo de educación os referís en concreto?
M. A una sin postura dominante, no a educar como yo quiera. Se tiene que ver que es lo que quieren saber, conocerles y aprender mucho de ellos. En un proyecto que hemos desarrollado en una comunidad indígena de Panamá, ellos habían rechazado propuestas que les querían aportar luz eléctrica, pero a cambio se iban a apoderar de sus tierras. Ellos querían placas solares y han estado aquí aprendiendo cómo funcionaba la luz o como salía el agua del grifo.
J. Estamos en contacto con las principales universidades indígenas que se están generando en Bolivia, vamos a contactar con las de Venezuela, Perú... pero el sistema no es como el de las universidades nuestras, tienen una forma de aprendizaje completamente diferente. Si realmente queremos ayudar tenemos que cambiar el chip, no podemos implantar nuestro modelo educativo. Eso no sería educación para el desarrollo, sería imponer, una nueva “neocolonización” a través de la educación.
Ellos se guían a través de las fuerzas naturales. Por ejemplo vas allí a saludar y te abrazan, y se quedan abrazados un rato porque quieren sentir, desde pequeños les han enseñado a sentir. En nuestra cultura te han enseñado que el contacto a lo mejor es de otra manera, violentándote situaciones que para ellos son normales.
¿Cómo va evolucionando esa educación?
J. Por ejemplo en Bolivia empezamos haciendo cursos de especialización para maestros, después lo transformamos en maestrías y luego en programas de doctorado. Esos alumnos del programa de doctorado van formando parte del nuevo profesorado, para que en pocos años la educación la construyan ellos, en base a sus intereses.
En Chile, con nuestro programa de doctorado, hemos conseguido por primera vez en la historia que haya 6 indígenas mapuches que ya tienen el diploma de estudios avanzados, sólo les falta finalizar la tesis doctoral. Van a ser doctores de la propia Universidad de Valladolid, y ahora nos piden colaboración para impulsar desde la propia cultura mapuche una educación que a ellos les interese y les valga, y dentro de unos años serán autosuficientes, tendrán doctores suficientes como para impulsar sus propios programas de doctorado, y ya no nos necesitarán. Lo que tenemos es que satisfacer esas necesidades ahora, con la idea de que sean autónomos, y que luego ellos provoquen el desarrollo que quieren.
“Hay que formarles para que ellos sean capaces de obtener sus propios recursos económicos”
Se les forma, pero luego ¿cómo financian lo que necesiten, como escuelas, hospitales o las propias placas solares que antes mencionabais?
J. En el caso de ese proyecto estas iban incluidas gracias a una subvención, no un crédito. Pero si inviertes en educación, les das las pautas y la posibilidad para que ellos generen esos recursos económicos que necesiten.
Te pongo un ejemplo. Si tú vas al médico y le dices que quieres adelgazar 10 kilos te puede cortar un brazo y cumple su objetivo. Eso es rápido pero seguro que no es la solución. Lo que el médico va a querer es que adelgaces haciendo ejercicio y llevando una vida más sana, aunque sea más lento. Esa sería la diferencia entre darles créditos o educación. Se les tiene que formar porque ellos en sus países tienen recursos suficientes. Así, a modo de ejemplo, uno de los países con menor renta “per cápita” es Guinea Ecuatorial, y tienen una gran producción de petróleo. O Bolivia, que tiene la capa de litio más importante del planeta, y los coches eléctricos van a necesitar baterías de litio. Casi todos los países subdesarrollados tienen una riqueza importante, lo que tenemos es que enseñarles a aprovechar sus recursos para tener dinero. En definitiva, si yo te doy dinero, pero te compro la tierra, vas a tener momentáneamente dinero, pero yo me quedo con tus recursos.
M. Hasta en Etiopia se exporta la carne, mientras la población se muere de hambre. Mantener a la población ignorante, es muy rentable para las multinacionales. Se les ha convertido en mendigos endémicos, no son capaces de pensar que existe una dignidad, lo han olvidado. Por eso la educación hace que se vean capaces por ellos mismos de conseguir los medios de control para su supervivencia, y con ello recuperar la dignidad y la fuerza.
¿Qué proyectos tenéis más inmediatos?
M. Estamos haciendo un proyecto precioso que se llama Laboratorio Escuela con la Comunidad de Aprendizaje Naso Tjërdi de Panamá, de reciclaje de basura orgánica y drenaje, para evitar entre otras cosas la malaria. Es un sitio muy arcilloso y lluvioso, y siempre hay acumulación de agua. Allí anida todo tipo de mosquito y saben poco de esta enfermedad, por ejemplo no saben que una mujer lo trasmite al feto. Es un proyecto interdisciplinar donde va a participar una ingeniera de obras públicas, antropólogos, una médica cardiovascular, un geógrafo, etc. Es una zona bellísima en recursos naturales, de los que se aprovecha ahora una multinacional colombiana, pero es bellísima porque son ellos los que han conservado sus recursos.
J. Estamos unidos en una fundación donde con más de 50 profesionales de diferentes Universidades, pero también hay médicos, arquitectos, abogados, geólogos… de todo, por supuesto sin ánimo de lucro, trabajando y actuando de forma desinteresada. Desarrollamos proyectos en función de las necesidades que tiene la población originaria. Entre otras cosas, para darnos a conocer a la comunidad educativa y social, vamos a hacer el I Congreso Internacional sobre Interculturalidad, Educación para el Desarrollo y Aprendizaje-Servicio, y vamos a contar con destacadas personalidades académicas de estos países y en concreto, con rectores de estas comunidades indígenas, y con personas que están trabajando en este campo sobre todo desde el punto de vista de la interculturalidad.
“Nos han educado en la competitividad, y nos faltan valores tan enriquecedores como conocer otras culturas”
¿Qué podemos hacer el resto de la sociedad?
J. Bolonia, entre muchas innovaciones, destacaríamos la inclusión de asignaturas vinculadas a la educación intercultural. Aquí por primera vez se estudian y analizar aspectos como la educación para el desarrollo o el conocimiento del Pueblo Gitano. Es muy desalentador que alumnado actual, que va a ser maestro el día de mañana, no conociera ni supiera nada del pueblo gitano, o de otras comunidades, cuando van a tener en clase, con toda seguridad, niños y niñas gitanos e inmigrantes.
Un trabajo reciente realizado por el Movimiento contra la Intolerancia, a más de 800 estudiantes de secundaria en Valladolid, recogía la existencia de rechazo de esta población a otros grupos sociales. Alumnado que ahora es ya universitario. ¿Y eso a que se debe?, a que no se les ha formado desde su inicio educativo. Sí se ha hecho en cambio, abajo, se ha formado en matemáticas, historia, lengua, pero no en otro tipo de asignaturas que llevan implícito valores como el respeto, la tolerancia, el conocimiento de otras culturas,… se ha enseñado de una manera competitiva y excluyente.
En España, la inmigración, hasta hace poco, era más bien escasa. En concreto, tan sólo había dos grandes grupos sociales diferenciados: payos y gitanos. Y a pesar de eso, ni nos conocemos; pero más triste aún es que no queremos ni conocernos. Nos dedicamos a crear estereotipos y prejuicios, que no hacen más que establecer diferencias en nuestra convivencia.
M. Pueden colaborar en la recuperación de la dignidad de todos, porque aquí la estamos perdiéndola también, nos está pasando lo mismo, estamos llegando a unos niveles de resignación y mendicidad...
¿Creéis que evolucionamos positivamente en ese sentido?
J. Creo que, como te digo, se deben eliminar los estereotipos. Hablas y te cuentan de los muchísimos inmigrantes que hay, desde el lado negativo.
Luego les explicas, ¿cuántos inmigrantes hay?, pongamos con los sin papeles unos seis millones; ¿y cuántos turistas?, pues cincuenta millones, y eso nos parece bien, aunque vayas a pedir trabajo y no te contraten si no sabes su idioma, o entres en un establecimiento y no te entiendan, porque solo habla Alemán. Es, como siempre, desafortunadamente, una cuestión económica.
A pesar de todo, cada vez hay más solidaridad en España, y más gente que desea colaborar en las ONGs. Pero para ello, es necesaria la formación.