Ángel Ruíz Cristóbal
Valladolid, 14-7-72
Entrenador y presidente del Club Patinaje en Línea Valladolid
Ha pasado por todas las fases: aficionado, profesor, profesional, entrenador y ahora presidente de uno de los clubs que más alegrías aporta a la Ciudad. Campeón de Europa, con equipos en todas las categorías, y con una especial atención y mimo sobre la cantera. Ángel Ruiz mira al futuro con optimismo, con ganas de llegar mucho más lejos y de hacer este deporte uno de los grandes, y no uno del que sólo se hable entre líneas.
¿Dónde pasaste tu infancia?
Como barrio, en la plaza Circular es donde he vivido toda mi infancia, creo que fui allí con 4 años.
¿Ya te gustaba el deporte por aquel entonces?
Siempre me ha gustado pero entonces di muchos bandazos, un año atletismo, otro baloncesto, balonmano… yo estudiaba en La Salle y coincidí con buenas generaciones de prácticamente todo. En baloncesto jugué con Lalo García, que era compañero mío de clase, en balonmano tuvimos a Casado y a David, que luego han jugado en la selección española… alguna vez he practicado algún deporte individual, pero lo que me gustan son los deportes de equipo.
¿Crea una filosofía en la vida la práctica del deporte?
El deporte tiene muchos valores positivos asociados, no solo de salud, creo que puede ayudar a los chavales a aprender a organizarse, con el tema disciplina, la gestión del tiempo libre... en concreto aún más en los deportes de equipo, a los temas de trabajo en grupo que miran ahora mucho las empresas, y a la creatividad, todo esto lo favorece.
¿De dónde te vienen estas dotes organizativas?
Creo que es cuestión de supervivencia, no de que valgas más o menos. Cuando no te queda otra, vas aprendiendo.
“Mi hermano pequeño patinaba, y yo le decía que eso era de chicas”
Estudiando educación física en Palencia decides coger como optativa el Hockey, ¿por qué?
Hay una anécdota, que siempre nos reímos mucho, porque mi hermano pequeño patinaba, y yo siempre le decía que eso era de chicas, y al final he acabado yo en esto.
En la carrera un profesor, Francisco García, me introdujo el gusanillo del hockey en Palencia, empezamos con equipos cuando se celebraba el primer campeonato de España, y era un hobby. Yo los fines de semana venía a Valladolid a trabajar, y luego allí estudiaba y jugaba. Nos gustó, y cuando veníamos a Valladolid seguíamos con la cosa de practicarlo. Luego ha sido como una bola de nieve que ha ido requiriendo más, dándote más, y haciéndose cada vez más importante, hasta el punto de ganarme la vida con algo que me gusta.
Y aquí, ¿dónde lo practicabais?
Una vez más el ingenio. Nos fabricamos unas porterías montables, las metíamos en la furgoneta, y quedábamos en los parques. Me acuerdo que jugábamos en un patio enfrente de la cárcel vieja, en una especie de pista de fútbol vallada, e íbamos por la noche. Pero claro, a las 12 de la noche, pues los vecinos pensaban “estos de los palos, están chalados” y llamaban a la policía. Eso nos obligó un poco a hacer un club para poder ir a patinar a un polideportivo, que entonces sólo se podía en Los Cerros, y allí es donde se fraguo todo esto.
¿Con quién?
Empezamos gente de la misma carrera y luego, como era un tema divertido, la gente del entorno se fue enganchando. Yo estaba de encargado en una discoteca y los amigos que trabajaban allí conmigo, los porteros... quedábamos a jugar y luego nos íbamos a cenar. Donde jugábamos había un equipo de fútbol americano, que cuando se deshizo quisieron jugar, y así se fue formando. Lo que pasa es que luego se ha ido depurando mucho, ya se ha creado una filosofía de club, y se trabaja de otra manera.
¿Sigues practicando algún otro deporte?
Este verano me he dado unas buenas panzadas en bici, me gusta nadar... y en pretemporada intentamos hacer actividades multideportivas como baloncesto en patines, fútbol en la playa…
¿Baloncesto en patines?
Sí, es muy divertido. Eso sí, si te empujan cuando estás en el aire, si en el baloncesto normal es peligroso, con patines es terrible.
Estudiaste educación física, ¿cuándo decides dejarlo?
Yo me pagué la carrera con el trabajo de la discoteca, y también era socorrista. Mi objetivo era ser profesor de educación física y sacar plaza. Cuando empecé a dar clases en un colegio de Palencia, esto tiraba más de mí y decidí probar, porque lo otro está ahí, siempre puedes volver. Me enganchó y siempre lo digo, estoy muy orgulloso de ganarme la vida con algo que me gusta. También es cierto que no todo son ventajas, aquí no tienes horario y no hay un fin de semana que esté en casa, y eso lo echo de menos sobre todo por la familia.
¿Cuáles eran tus pretensiones en el 95, cuando creas el Club?
No acabar en la cárcel una noche, por los vecinos. Si quieres utilizar un espacio municipal, para desarrollar esta actividad, creo que tienes que hacer una entidad. No era por promocionarlo, ni nada por el estilo.
¿Y ese primer nombre que tuvisteis de Los tiburones?
Fue uno de los jugadores de aquella época, que se le daba muy bien todo el tema del diseño, e hizo unas camisetas espectaculares con el logo de un tiburón y la verdad es que a mí me encantó. Luego, a medida que el club fue avanzando, el sello absorbió a ese logo, más que nada por falta de identificación, porque tiburones quizás en California, pero en el Pisuerga...
Las Panteras en chicas si quedaron, y ahora llevamos dos años estudiando la posibilidad de crear un nombre de este estilo para los chicos, sobre todo para la cantera, para poder meter una mascota. Habíamos pensado en un animal de la tierra con el que nos sintiéramos identificados, pero está parado. Ahora con el nuevo polideportivo, que queremos meter más espectáculo de cara al público, igual si lo hacemos.
¿Cómo ha sido el cambio desde entonces?
Brutal, antes tenías que vender el hockey, parecía que estabas engañando a alguien. Ahora en cambio tenemos lista de espera, creíamos que con el nuevo polideportivo íbamos a quitar esa lista, hemos triplicado el número de personas apuntadas, no hemos dejado Los Cerros, y aun así seguimos con gente esperando.
Nos faltan medios, porque quizás lo que le falte a otros clubes u otros deportes, como captar alumnos o monitores para enseñar, no tenemos problema. Yo creo que nuestra progresión va a estar en la medida de los medios de que dispongamos.
Tu apuesta por la cantera siempre ha sido decidida, ¿es clave del éxito?
Es el principal motivo de la existencia del Club. Incluso cuando piensas en la élite, lo haces pensando en la cantera, y en que tengan donde reflejarse, una aspiración, y donde poder empaparse de partidos. Si no fuera por eso, tú ves los medios y hockey no hay por ningún lado. Luego, viéndolo desde el lado comercial, los principales ingresos del club son a través de los cursos de las canteras, de las escuelas; mientras que los mayores gastos son de la élite, con los fichajes, desplazamientos, etc.
“El objetivo es siempre disputar los títulos y estar arriba”
Desde el 2004 los títulos han sido contantes, ¿soñaste alguna vez llegar a conseguir esto?
Quizás en el 95 no, porque lo que aspirábamos era a desarrollar la modalidad, pero después, una vez que decidimos apostar por el deporte, el objetivo siempre era aumentar el nivel. Y no a corto plazo de “este año ganamos”, porque al principio nos han metido palizas Barcelona, Madrid, Valencia, Baleares... no es fácil. Pero sí en la progresión que cada año nos llevaba a tener menos diferencia, hasta que la balanza se inclinó a nuestro favor.
Yo creo que en efecto, desde el 2004, empezamos a ganar, las generaciones que iban subiendo a la siguiente categoría ganaban, y así hemos ido creciendo. Nunca se puede ganar todo, eso está claro, pero sí se lo queremos poner difícil a todos si nos quieren ganar.
¿Se podrá posicionar el hockey con los deportes más mayoritarios?
Nosotros queremos estar cada vez más cerca de esos deportes que se consideran mayoritarios. Estamos muy lejos del fútbol que nos lleva años de ventaja, y del baloncesto, balonmano o rugby, pero tenemos que acortar cada vez más esa distancia, porque tenemos una masa social detrás muy importante, y creo que somos una opción muy válida para la Ciudad, para dar espectáculo. Pero en eso, el principal eslabón lo tenéis los medios de comunicación, en la medida que nos hagáis más caso vamos a llegar a más gente, y vamos a poder enseñar lo que tenemos.
¿La sensación de poder ofrecer, en la plaza Mayor, las copas a toda la Ciudad?
Pues para mí es un orgullo, porque al final esto lo montaste empezando de cero, con tu gente. A pesar de haber ganado tantas veces y tantas cosas, yo cuando juego en casa, y el público te aplaude al final del partido, se me sigue poniendo la carne de gallina.
También entrenáis a los alumnos de las escuelas municipales en la provincia, ¿os acabaréis convirtiendo, además de club, en una entidad gestora de este deporte?
No tanto en ese sentido, porque al final lo nuestro no es un ánimo de lucro, el objetivo que figura en nuestros estatutos es la promoción. Aquí nadie se va a hacer rico a costa de gestionar el deporte, el día que cambiáramos esto sería otra cosa.
¿Cuántas personas has conseguido que puedan vivir de este deporte?
A nivel profesional tenemos 4 jugadores en plantilla, algunos de refuerzo para la Copa de Europa, y 6 monitores de los cuales 4 están a jornada completa, viven sólo de esto.
¿Cómo ves el futuro?
El objetivo ahora mismo es ser una entidad autofinanciada, es decir, no necesitar de patrocinios y subvenciones para sobrevivir. Ahora mismo Dismeva está haciendo un esfuerzo por encima de sus posibilidades, nosotros totalmente agradecidos, pero no va a durar siempre, y si mañana nos dice que no puede seguir ayudándonos tenemos que renunciar a la liga. O si las instituciones te recortan...
¿Cuántos socios tenéis?
Otros años hemos rondado los mil, incluso un año los hemos sobrepasado, pero este año tenemos el problema de que en este nuevo polideportivo no tenemos gradas, y yo no voy a cobrar para que la gente esté de pies. Ahora nos van a poner gradas para 1.000 personas, con motivo de la Copa de Europa, y en teoría luego se va a mantener el graderío de uno de los laterales, que serían para 600 o 700 personas. Entonces sí podremos cobrar abonos de temporada, que es uno de los principales ingresos del Club.
¿Cómo compatibilizas ser entrenador y presidente?
Cada vez vamos quitando más cosas. Antes era jugador y capitán y varias cosas más, y cuanto más abarcas, peor lo haces. Ahora mismo tengo que dar mis últimos coletazos como entrenador, y encontrar una persona que sea la adecuada para ese cargo, para poder dedicarme a las gestiones del Club que cada vez me exigen más. Veo que a muchas cosas no llegamos o que podríamos hacerlo mejor, porque no tenemos más tiempo. Y luego aumentar la infraestructura, poder delegar sin que te vuelvan los problemas, en estos momentos ya hay un grupo ayudando, junto con Andrés que es mi mano derecha, y creo vamos en la dirección adecuada.
¿Cómo aprovechas tu tiempo libre?
Libre sólo tengo un día a la semana, que son los martes, que lo intento dedicar en exclusiva a mi familia, a la niña y a mi mujer, que son mi otra pasión además del hockey. Por lo tanto mi tiempo libre es para ellas, me da igual irme de vacaciones, a la piscina o donde sea.