El 17 de febrero de 1863 el filántropo suizo Henri Dunant puso en marcha un movimiento humanitario con miras internacionales que, ciento cuarenta y ocho años después, tiene el reconocimiento mundial por haberse convertido en un elemento importante en nuestras sociedades: La Cruz Roja.
Su idea, en tiempos bélicos, proponía una entidad neutral que proporcionase atención y cuidados a los soldados heridos en batalla. Recorrió Europa bajo ese objetivo y fue en la ciudad de Ginebra donde, rodeado de importantes juristas, generales y médicos, tuvo lugar la primera reunión del Comité Internacional de la Cruz Roja.
La principal novedad del proyecto de Dunant, que se ha mantenido a lo largo de su historia, es su especial funcionamiento a través de convenios con Estados y Organizaciones Internacionales, que le han permitido llevar su proyecto humanitario a todos los rincones del planeta.
Junto a la famosa cruz roja sobre fondo blanco, principal emblema de la organización, funcionan también la media luna roja en las zonas de influencia árabe y el cristal rojo en territorio judío.
Los principios fundamentales del Movimiento de la Cruz Roja y la Media Luna Roja son: la humanidad, la imparcialidad, la neutralidad, la independencia, el voluntariado, la unidad y la universalidad.
En Valladolid
La labor de la Cruz Roja en Valladolid implica numerosas actividades destinadas a diferentes colectivos, trabajadores y personal remunerado, pero también voluntarios, socios y simpatizantes con cuya ayuda se presta un servicio integral siempre dirigido a grupos sociales desfavorecidos.
Servicios que ofrece en nuestra ciudad
- Personas mayores, con dependencia y con discapacidad: Teleasistencia domiciliaria y ayuda a domicilio; atención a familias con personas dependientes a su cargo; transporte adaptado; estancias diurnas y préstamo de productos de apoyo.
- Infancia y familia: Familias de acogida; atención domiciliaria a alumnos convalecientes; mediación extrajudicial en la jurisdicción de menores; programa de actuación en casos de conductas violentas dentro del ámbito familiar; prestaciones en Beneficio de la Comunidad.
- Mujer: Centro de emergencia de mujer en situaciones de maltrato y/o abandono con hijos menores a su cargo.
- Drogodependientes: Centro ambulatorio de atención a drogodependientes (CAD); centro de dispensación de Metadona; unidad móvil sanitaria y programa de intervención con menores, consumidores de drogas ilegales.
- Reclusos: Atención a drogodependientes en centros penitenciarios y ocupación del ocio y reinserción en centros penitenciarios.
- Personas afectadas por el VIH/SIDA: Atención domiciliaria a enfermos de VIH/SIDA.
- Socorros y emergencias: Servicios preventivos; transporte sociosanitario y unidades de respuesta inmediata (ERIE) de albergue provisional.
- Inclusión social: Personas sin hogar; Acogida e integración social de inmigrantes; educación de adultos extranjeros; asesoramiento jurídico; intervención psicológica; prevención e integración social con adolescentes en procesos migratorios familiares; programas de retorno y red de centros de asistencia a víctimas de discriminación.
- Plan de empleo: Medidas específicas de información laboral; medidas específicas de orientación profesional para el empleo y asistencia al autoempleo; programa operativo plurirregional de lucha contra la discriminación y activación y motivación con jóvenes en dificultad social.
- Lucha contra la pobreza y la exclusión social: Alimentos para la solidaridad y apoyo social en situaciones de vulnerabilidad.
Cifras
Cerca de 4.700 voluntarios, 147 trabajadores y más de 16.000 vallisoletanos que colaboran como socios de la Cruz Roja.
Las personas mayores
En Valladolid viven aproximadamente unas 100.000 personas mayores de 65 años, lo que representa uno de cada cinco vallisoletanos. De estos, el 40% requieren de ayuda en el desarrollo de sus actividades cotidianas.
Durante el año 2010, cerca de 9.500 personas de este colectivo fueron atendidas por la Cruz Roja, que destinó casi un tercio de su presupuesto (31,55%) a este fin. Para el año que termina, se prevé que aún más vecinos hayan recibido este tipo de asistencia.
Uno de los objetivos principales que persigue la organización, en lo que se refiere al colectivo de personas mayores, es el de combatir la soledad y el aislamiento que afecta en muchos casos a este grupo, que una vez finalizada la etapa laboral sufre un desplazamiento social que acompaña sus últimos años.
La labor de la Cruz Roja se encauza a través de estrategias de envejecimiento activo y saludable, buscando el refuerzo de los lazos sociales y familiares en un ámbito de proximidad a la comunidad, que persigue la participación social de los mayores.
Todo ello es posible gracias a la labor de seiscientos voluntarios, de los cuales doscientos cincuenta son personas mayores de sesenta y cinco años.
El servicio de teleasistencia
La Teleasistencia Domiciliaria nació en 1992 en la ciudad de Valladolid, como un proyecto piloto con 100 usuarios, que ofrecía a estos la posibilidad de solicitar ayuda en situaciones de emergencia en el domicilio, a través de un sistema de comunicación telefónica activado desde un dispositivo “manos libres” que puede ser llevado por las personas en todo momento.
Se trata de un servicio que presta Cruz Roja, pero que se mantiene gracias a la financiación de diversas instituciones y Administraciones Públicas como el IMSERSO, la Junta de Castilla y León, la Diputación de Valladolid y el propio Ayuntamiento.
A lo largo de estos casi veinte años la evolución de este servicio ha sido notable en todos los aspectos. Desde aquel proyecto piloto con cien usuarios, se ha alcanzado la cifra de 6.645 personas atendidas a principios del mes de diciembre de este año.
Del mismo modo, el propio desarrollo del servicio ha terminado modificando sus objetivos, que no se centran ya únicamente en una prestación asistencial en situaciones de emergencia, sino que ha terminado incluyendo un aspecto “preventivo” que, a día de hoy, ocupa gran parte de las comunicaciones entre las personas mayores usuarias de la Teleasistencia y los responsables del servicio.
En contacto con el usuario
El contenido asistencial de este servicio está basado en el ahorro de procesos y de tiempo, que se da gracias a la infraestructura técnica y humana que lo componen. Los avances tecnológicos son un instrumento esencial para ello.
Lo que los profesionales de este ámbito llaman “tareas preventivas” es el trabajo centrado en combatir situaciones de aislamiento en personas mayores, episodios de abandono y soledad... Este servicio a los usuarios se realiza a través de la llamada “Agenda Quincenal”, que permite realizar llamadas a los domicilios cada dos semanas para llevar a cabo un seguimiento del estado del paciente, tanto en lo referido a su salud como a su atención personal. Junto a esas llamadas, las felicitaciones navideñas o de cumpleaños ayudan a generar un vínculo con el usuario que siempre agradece la existencia de una “voz cálida” al otro lado del teléfono.
El aspecto más “afectivo” de la Teleasistencia permite detectar alteraciones en los usuarios y situaciones de empeoramiento que requieran nuevas intervenciones por parte de los servicios sociales.
La solicitud del servicio
Cualquier persona mayor, o los familiares de estas, que deseen información sobre el servicio de cara a una posible solicitud, deben dirigirse a los Centros de Acción Social (CEAS) de cualquier Administración Pública, donde los trabajadores sociales estudiarán la solicitud y buscarán la mejor respuesta posible, o bien ponerse en contacto con la Cruz Roja para iniciar los trámites.
Hablamos de un servicio personalizado y que en función de los recursos económicos de los solicitantes puede ir desde la gratuidad, a un sistema de copago que el mayor de los casos pudiese alcanzar los 24€ mensuales.
Una vez aprobada la solicitud, se concreta una cita domiciliaria a la que acude una trabajadora social de Cruz Roja que analiza la situación individual del nuevo usuario a través de una entrevista social, con el fin de conocer los antecedentes sanitarios, los tratamientos médicos, afecciones recientes, así como datos básicos de contactos familiares e informaciones referentes al propio domicilio, como la presencia de mascotas, la localización de las llaves de gas...
De esta manera se busca poder desplegar la respuesta más adecuada en una futurible situación de emergencia.
El funcionamiento es sencillo, pero eficaz
Una vez resueltos los trámites, tanto de solicitud del servicio como la evaluación y conocimiento de la situación personal y familiar del usuario, el personal técnico procede a la instalación en el domicilio del sistema que permite la comunicación.
Se trata de dos terminales, uno fijo y otro móvil (que los responsables de Cruz Roja insisten en que debe ser portado en todo momento por la persona mayor), conectados a través de la línea telefónica con un dispositivo manos libres que garantiza la escucha en todas y cada una de las instancias de la casa, con el fin de evitar problemas de recepción en casos de urgencia.
De esta manera, con tan sólo pulsar un botón, la persona mayor podrá ser atendida de forma inmediata por los teleoperadores de Cruz Roja, un personal especializado, que cuenta con una amplia base de datos de cada uno de los usuarios que aparece en pantalla en el mismo momento de la llamada, y que está disponible 24 horas al día, 365 días al año, con el único objetivo de mejorar la calidad de vida de los usuarios.
Esto permite, en una situación de emergencia, articular la respuesta más eficaz, bien sea la rápida presencia de personal de Cruz Roja en el domicilio, o bien el aviso para la inmediata movilización de servicios sanitarios de emergencia, policía o bomberos.
Custodia de llaves para un acceso rápido
Cuando tiene lugar una situación de emergencia es imprescindible que el dispositivo cuente con todos los elementos posibles para facilitar la intervención y la rapidez de la misma. De ahí la especial importancia de uno de los servicios que ofrece el Departamento de Teleasistencia de Cruz Roja, la “custodia de llaves”.
Tal y como cuenta Marta Franco, Directora de Acción Social de Cruz Roja en Valladolid, se trata de “un servicio optativo que viene a facilitar la movilización rápida de la ayuda en caso de emergencia”.
Para todos aquellos usuarios que lo deseen, se abre la posibilidad de facilitar a la Cruz Roja una copia de las llaves del domicilio, que quedan cuidadosamente custodiados bajo medidas de seguridad, y que permite, a través de la confianza de los usuarios en la organización, facilitar el acceso tanto de voluntarios, como de personal médico en caso de necesidad, sin que ello dependa de terceras personas.
Todas estas medidas van encaminadas a lo que la Responsable del servicio declara como un objetivo prioritario “apostar por la máxima permanencia posible en el domicilio, siempre que se den las condiciones apropiadas para ello y, en caso de emergencia, facilitar las labores de atención con la mayor rapidez posible.”
Por tanto, es un equipo de personas y voluntarios quienes día a día sacan adelante este servicio. Operadores telefónicos, trabajadoras sociales y técnicos instaladores que están detrás del botón de llamada que tanta tranquilidad ofrece a miles de ancianos en nuestra ciudad.
Testimonio de los voluntarios
El servicio de Teleasistencia Domiciliaria no podría mantenerse día a día sin la labor de los voluntarios, que cooperan y prestan desinteresadamente su tiempo en la atención y cuidado de las personas mayores.
Junto a los profesionales técnicos encargados de la instalación de los dispositivos y el personal de Cruz Roja, trabajadoras sociales en femenino, los voluntarios suponen el tercer eje que posibilita el servicio de Teleasistencia y que, además, ayudan a complementar a través del acompañamiento personal, las visitas a domicilio y la interacción directa, con los usuarios de este programa.
Begoña tiene una amplísima experiencia como voluntaria de Cruz Roja. Tras colaborar en el ámbito de la atención a toxicómanos lleva más de siete años en el voluntariado de personas mayores, íntimamente ligado al servicio de Teleasistencia.
Cuenta que el impulso del voluntario es la motivación personal en un colectivo concreto y que, en su caso, la elección de Cruz Roja responde a su amplio catálogo de servicios para canalizar ese interés por ayudar a los demás.
Begoña le pide a todos los que sientan el más mínimo interés por ayudar a los demás a que “prueben el voluntariado”, que se den una oportunidad de encontrar lo que ella ha conseguido gracias a su labor desinteresada: “recibo mucho más de lo que doy”.
En su caso, realiza tareas de acompañamiento y visitas periódicas a dos personas mayores, una de las cuales requiere asistencia continua, por lo que su presencia allí permite a la cuidadora poder disponer de tiempo para su descanso. Podríamos decir que se trata de una doble ayuda.
A Begoña se la ilumina la cara cuando habla de la relación personal surgida a lo largo del tiempo, de los puzles, cuentos y dibujos que demuestran que su presencia allí es mucho más que una visita, es el desarrollo de habilidades personales al servicio de quien más lo necesita.
Actuación controlada para ayudar a quien lo necesita
La tarea de los voluntarios permite a su vez asegurar el buen funcionamiento del instrumental técnico que hace posible la Teleasistencia, así como la enseñanza de su uso a las personas mayores, y la constante actualización de las informaciones con las que Cruz Roja cuenta sobre cada uno de sus usuarios. De esta manera, ayudan a detectar cualquier cambio que pudiese hacer necesaria una intervención diferente por parte de la organización.
Además, su labor de acompañamiento en diferentes situaciones como puedan ser la renovación del DNI o las consultas médicas, son algunos de los aspectos más agradecidos por los usuarios.
En muchas ocasiones, los beneficios de sus acciones van más allá de la propia asistencia a las personas mayores. Como relata Begoña, son muy numerosos los casos en los que la presencia periódica del voluntario, sus visitas y llamadas, se convierten en un elemento de motivación e ilusión para combatir la soledad, que trae consigo a recuperación de la autoestima, el cuidado personal y la participación social.
La figura del voluntario se antoja fundamental en todo este proceso. Es por ello que desde Cruz Roja insisten en la seriedad y en la formación de este colectivo. Se trata de un grupo de personas que actúa de forma desinteresada, pero no por ello descontrolada.
Los voluntarios también tienen su apoyo
Desde la organización se ponen en marcha mecanismos de formación y seguimiento de los voluntarios, que siempre guiados por el personal especializado, los trabajadores sociales y responsables del proyecto, encauzan a través de un compromiso responsable su disponibilidad. Se busca ofrecer, tanto la mejor atención, como un notable respaldo institucional al voluntario.
Marta Franco, responsable del Servicio de Teleasistencia, acierta al incidir en que en la labor de los voluntarios hay una cosa por encima de la calidad, y es la calidez. Con ese objetivo, el de la cercanía, la comprensión y el acompañamiento, trabajan muchas personas como Marta y como Begoña cada día en Cruz Roja Valladolid.